Es injusto repetir la misma historia: Casos sobre el negocio ilícito en la fauna silvestre

Hace dos años aproximadamente, las redes sociales hicieron tendencia el caso del zorrito Run Run, animal silvestre que llegó a una familia de Comas cuando lo vendieron como un perro, el zorro ha sido criado como una mascota, de forma que no adquirió habilidades para sobrevivir en la naturaleza. Sin embargo, su instinto provocó que muchas especies domésticas que vivían a su alrededor se vean afectadas. A partir de ello, su búsqueda y posterior captura motiva a reflexionar sobre este comercio ilícito que pone en evidencia los riesgos que conlleva lucrar con la fauna que es extraída de su hábitat natural.

Desde nuestra perspectiva, esta problemática representa un peligro para las especies, la biodiversidad y la salud pública, además, es el cuarto negocio ilícito más lucrativo que genera ganancias millonarias y muertes. En ese sentido, no es sorprendente conocer que para los traficantes los animales no son seres vivos, al contrario, son un producto de demanda, por lo que son traficados de las formas más horribles, no se les dan agua, comida, sufren estrés en su traslado, estas acciones inhumanas provoca que sean más susceptibles a contraer enfermedades y tengan alto riesgo de morir. 

De acuerdo a lo mencionado, es importante reflexionar sobre nuestras acciones ante el tráfico ilícito ilegal de animales, puesto que tenemos la responsabilidad de cuidar a nuestra fauna que se está viendo afectada gravemente, considerando que ellos también tienen derecho a su bienestar. Por ende, las formas más eficientes con las que se puede trabajar son: apoyar a la diversidad biológica, hacer un llamado a poner fin a este negocio ilegal y conservar los hábitats biodiversos.

De igual forma, otro caso de estos fue uno que ocurrió en el aeropuerto de la ciudad de Iquitos, la fiscalía ambiental de Loreto intervino para detener la salida de 30 osos perezosos  y ocho osos hormigueros que se dirigían a Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos. Estos animales tenían un permiso para su manejo y comercio de fauna, sin embargo, dicho permiso fue declarado nulo, debido a irregularidades detectadas por el gobierno regional. En resumen, se habían extraído ilegalmente de su hábitat y estaban destinados para la comercialización. Lamentablemente, mediante las condiciones en las que se encontraban los animales, se informó que hasta días después, 11 osos perezosos y un oso hormiguero habían fallecido. Por tanto, es otro trágico ejemplo de las consecuencias devastadoras del tráfico ilícito de animales y la importancia de tomar medidas para combatir este flagelo. 

Asimismo, es un llamado de atención respecto al transporte para tener una mejor verificación, revisión y seguridad mucho más delicada sobre los animales, puesto que fue muy probable que este suceso podría haber terminado mucho peor. Por consiguiente, una alternativa de solución que ayudaría en situaciones similares podría ser la cooperación internacional. Esto es muy importante, ya que la colaboración entre países es vital para rastrear y detener a los traficantes a lo largo de las rutas internacionales. 

En otras palabras, la protección de la vida silvestre también es una responsabilidad compartida y debe ser una prioridad para todos los países. Finalmente, la vida de estos animales y la salud de los ecosistemas dependen de nuestros esfuerzos para detener este tipo de maldad.





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